
En
1866 Fierro es nombrado cura de la iglesia de San
Francisco del Chañar, volviendo de esta forma al paraje que lo vio nacer y
donde había vivido gran parte de su infancia. Conocía de esta forma la cruda
realidad de la zona donde se propagaba la miseria, la pobreza, la falta de
educación y postergación de sus habitantes.
En el medio de esta difícil
realidad de la zona se suma que la provincia es azotada por una terrible
epidemia de cólera que en dos meses había matado a más de siete mil personas.
Allí es donde el padre Fierro se inicia con la labor que iba desde atender
enfermos, darles los últimos auxilios espirituales a los moribundos, cavar
fosas y sepultar cadáveres, mientras que desde el púlpito instaba a los
feligreses a ayudar a los hermanos enfermos. Toda esta situación sumada a su
preocupación y compromiso constante por defender los derechos de los pobladores
más postergados lo llevaría a ser un hombre muy querido y admirado entre la
paisanada, lo sentían como uno más de ellos ya que era común encontrar al
sacerdote mezclándose entre los pobladores compartiendo sus quehaceres y
entretenimientos.
En 1871 iniciará su carrera
política, ya que los vecinos de San Francisco del Chañar lo eligen presidente
de la corporación municipal, un cargo semejante al de intendente, allí,
iniciará una obra de fuerte carácter social que brindará profundos cambios para
mejorar la calidad de vida de los habitantes. Para esa noble tarea cuenta con el
apoyo absoluto del pueblo, pero no así del caudillo político del departamento
que ve en la figura de Fierro a un revolucionario que puede opacar su poder.
Inmediatamente el jefe político inicia una campaña en su contra argumentando
que el cura dedicaba más tiempo a hacer politiquería que a atender las demandas
espirituales de la población. Poco después la cúpula de la iglesia le pide la
renuncia inmediata al cargo político que ocupa, cosa que cumple en contra de su
voluntad aunque permanece al frente de la parroquia durante seis años más.
Más
tarde, en 1873 prosiguió con sus confrontaciones tanto con el poder político
como con el eclesiástico a raíz de su apoyó a las incursiones armadas de los
opositores de Taboada e Ibarra, quienes gobernaban despóticamente la provincia
de Santiago del Estero. Un año después, en 1874
es elegido elector para gobernador y vice de la provincia por el departamento
Sobremonte.
En los inicios de su carrera
política, pertenecía al Partido Autonomista, quienes representaban el sentido
federal y opositor al Partido Liberal Nacionalista. También, sus virtudes
políticas las llevó adelante desarrollándose como periodista donde publicaba
sus posiciones políticas en varias publicaciones entre ellas el diario El Sol
de Mayo, el
semanario La Carcajada y otros diarios donde resaltaba su posición de oposición
al régimen conservador. También a través de sus divulgaciones, se vio envuelto
en una dura disputa dialéctica con la iglesia a la que él pertenecía. A través de las páginas de distintas publicaciones el cura opinaba sobre
las relaciones entre Estado y el clero. La iglesia le inicia un proceso que
desemboca en la suspensión de Fierro como Sacerdote, más tarde la iglesia se ve
obligada a levantar la suspensión y es nombrado canónigo de la iglesia catedral
de Córdoba producto de las presión ejercida y de la gran defensa de su accionar
que se produce por parte del pueblo.
Su perfil lo muestra con una
personalidad arrolladora, incansable luchador de la causa de los más desvalidos
y defensor de la libertad y la igualdad. Fue sacerdote, periodista y orador, a
sus dotes intelectuales los amalgamaba con su infatigable persistencia en los
principios que defendía. Político apasionado, fue un personaje polémico que con
su actitud en defensa de la verdad, la moral y la ética, se ganó muchos
enemigos tanto en la política como en los ámbitos eclesiásticos. Fierro estaba
convencido que había que cambiar la manera de gobernar y si para ello debía
usarse la fuerza, estaba dispuesto a ejercerla.
Se desenvolvió en el ámbito
académico, primero como Profesor de castellano en el Colegio
Nacional de Monserrat, por designación en 1881 del entonces Rector doctor
Filemón Posse, y luego como profesor de Teología Dogmática y Teología Moral en la Facultad de Ciencias Sagradas de la Universidad Nacional
de Córdoba, por designación del Rector don Alejo Carmen Guzmán.
Fierro se había convertido en el
principal opositor de los Juárez que, según su interpretación, coartaba los
derechos y libertades públicas. El descontento popular crecía y la autoridad
del gobernador Gavier se sostenía sólo por la represión que ejercía la policía
a las órdenes de Marcos Juárez, éste había creado un grupo parapolicial llamado
"La Cadena "
formado por marginales que golpeaban a opositores, quemaban imprentas e
impedían todo tipo de reuniones políticas contrarias al gobierno. En las elecciones, el P.A.N postuló la fórmula Marcos Juárez - Eleazar
Garzón, que triunfa en comicios fraudulentos. La grave crisis económica que
vivía la Nación ,
los negociados y la impunidad del gobierno de los Juárez estaban en su máxima
expresión.
En 1889 se constituye en Buenos
Aires la Unión Cívica integrada por hombres que provenían
de distintas corrientes políticas, Eleodoro Fierro que era un ferviente
admirador de Leandro Alem y con quien mantenía un trato frecuente, no se
mantendría al margen del nacimiento de esta corriente de la que lo vio
participe desde su nacimiento. El 26 de junio de 1890 se produce la Revolución
del Parque que provoca la caída de Juárez Celman, pero el régimen sigue intacto
a través de Carlos Pellegrini. En Córdoba los sucesos desembocaron el 15 de
mayo en la formación de la Unión Cívica, presidida por Juan Garro y el fundador
de Almafuerte, Pedro C. Molina como vicepresidente, en todos estos eventos el
cura Eleodoro Fierro participará desde un primer momento con activa
participación en
el movimiento revolucionario del 21 de mayo de 1891 que estalló en Córdoba para
derrocar al gobernador Eleazar Garzón. Este alzamiento armado fue dirigido en
su gran mayoría por dirigentes políticos, como Juan M. Garro candidato luego a la Vicepresidencia de
la Nación por la Unión Cívica Radical, Pedro C. Molina, Abraham
Molina, Manuel Vidal Peña, y el presbítero Eleodoro Fierro entre otros, todos
ellos, dirigidos por el ex comandante Bello a quien lo secundaban los capitanes
Espinosa, Estrada, Balcarce y el subteniente Tornquist. Tras la derrota,
comienzan los arrestos y las persecuciones a los opositores. Además, por
primera vez los “cívicos”, bajo el santo y seña “Córdoba por Alem”, utilizaron
escarapelas y banderines con la divisa blanca y punzó.
Eleodoro Fierro, integró el grupo de fundadores del
Partido desde un principio. Participó en la dirección de la revolución radical
de Córdoba de setiembre de 1891. Específicamente en Córdoba, resolvieron así
constituir una liga política que se denominaría Unión Cívica Radical, El
objetivo era concentrar a todos los sectores políticos y sociales que
adscribieran a los principios fundacionales proclamados por la Unión Cívica de la Capital Federal, entre ellos
los de ofrendar su vida en pos de la lucha por la igualdad
y la libertad. Una vez tranquilizados los ánimos y liberados los detenidos, el cura
Fierro preside la asamblea del 5 de agosto de 1891, se creaba en esta ciudad
la primera liga secreta de carácter político, por inspiración del presbítero
Eleodoro Fierro, quien abrazó, desde sus comienzos, la causa popular de Leandro
Alem y de los Cívicos que pretendían desterrar el poder fraudulento del
contubernio conservador en la Argentina.
En
esa época luchaban contra la corrupción del régimen imperante, durante el
gobierno de Eleazar Garzón, reemplazante de Marcos Juárez, en esta provincia.
La lucha, en el orden nacional, era contra el presidente Carlos Pellegrini,
quien había reemplazado al renunciante Miguel Juárez Celman, con motivo de la
revolución de 1890. Este sacerdote, en la época en que la Santa Sede aún permitía
la participación ostensible del clero en confrontaciones partidarias, fue, por
sobre todas las cosas, un luchador incansable contra las injusticias sociales y
políticas de aquel entonces.
Roca que seguía manejando la política nacional, le ofrece a Bartolomé
Mitre, quien era uno de los miembros más conspicuos de la novel Unión Cívica,
la candidatura a presidente de la Nación, con el fin de disgregar y detener el
crecimiento de esta nueva formación política que clamaba por vientos de cambio
en la Nación.
En Córdoba, el 2 de julio de 1891, la Unión Cívica rechaza el “acuerdo” entre Mitre y
Roca, que significaba consolidar el poder fraudulento, aprobando, la posición
intransigente del Comité Nacional. Alem, Fierro y
Molina repudian el acuerdo Roca-Mitre y producida la división nace así la Unión Cívica Radical.
Luego
de la revolución, la Unión Cívica se recompone, cierra sus filas y se
estructura orgánicamente. Promueve una organización interna partidaria que será
innovadora para la política argentina tomando el esquema sobre la base de la
organización de los partidos políticos de los Estados Unidos de Norteamérica,
de esta forma se abren comités en todos los distritos y provincias. Fue
Hipólito Yrigoyen quien propuso la idea de una Convención para elegir la
fórmula presidencial en Rosario, sobre la base de delegados popularmente
elegidos de la Capital
y de las provincias en número igual al de su representación en el Congreso
Nacional, sosteniendo y promoviendo de esta manera, el sentido republicano y
federal que se pretendía desde la Unión Cívica Radical para la Nación. Por otra
parte, en Córdoba, Por primera vez en el país se usaba la expresión “Unión
Cívica Radical” en un documento oficial constitutivo. El 14 de agosto, bajo la
presidencia de Hipólito Yrigoyen, la primera Convención de Delegados Radicales
mantuvo la denominación original de Unión Cívica, para la constitución del
comité de la provincia de Buenos Aires y es recién al año siguiente, el 17 de
noviembre de 1892 con la sanción de su Carta Orgánica, que la Convención Nacional
establece oficialmente el nombre de Unión Cívica Radical.
Luego de los acontecimientos
revolucionarios, el partido prácticamente permanece inactivo hasta 1904, cuando
se reúne el comité nacional de la
UCR que presidía Pedro C. Molina; Córdoba es representada por
el propio Molina y Eleodoro Fierro. Luego de esta reunión comienza a planearse
la revolución de 1905, que estalla el 4 de febrero y fracasa, debiendo
exiliarse sus cabecillas en Uruguay y Chile. Luego de este suceso Molina inicia la reorganización del partido creando
comités departamentales, entre ellos el de El Salto, hoy Almafuerte, el 19 de
abril de 1908, presidido por Abel Ortiz Molina.
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En esta fotografía puede verse a Eleodoro Fierro de pié a la izquierda, fue tomada en Córdoba |
En
lo que atañe al fundador, Eleodoro Fierro, es llamado nuevamente para presidir la Junta de Gobierno de la Unión Cívica Radical en esta provincia en 1907,
de dicha Junta formaron parte también, Elpidio González, Abraham Molina,
Wenceslao Carranza y Diógenes Hernández. También se destaca la participación de
Ignacio Amenábar Peralta, de Manuel Ordóñez, entre otros. Durante dos años,
Fierro se dedicó intensamente a la organización del radicalismo en la provincia
de Córdoba. Nunca dejó de lado la convicción de que la abstención
revolucionaria y la lucha armada eran los únicos caminos posibles para llegar
en Argentina al pleno ejercicio de la justicia social y de las libertades
públicas, en especial, la libertad del sufragio tantas veces profanada por el
régimen imperante.
En junio de 1909, tras ser
reelegido al frente del comité central, Molina renuncia contrariado por la
manera en que los dirigentes porteños deciden el futuro del partido; se retira
de la vida política dedicándose a la administración de sus campos y a planear
la fundación de Almafuerte, quedando una vez más al frente del partido su viejo
aliado, el cura Fierro.
Fierro,
fue miembro de la
Convención Nacional y en 1906 era presidente del Comité
Provincial, año en que dispuso y realizó una amplia campaña de reorganización. En abril de 1910, emprende un viaje a Europa acompañando a su sobrina
Rosa, que había ganado una beca para perfeccionarse en piano con los mejores
maestros de Italia. Su salud estaba resentida, el 8 de agosto de 1911, Eleodoro
Fierro muere a los 71 años de edad. Sus restos descansan actualmente en el
osario del cementerio de Turín.
Pablo
Eduardo Vázquez